La Columna de @damian_jones
Uno como hincha sueña con lo imposible, espera que se pueda lograr el milagro, que el equipo levante a última hora, fuera de casa, con la presión de los puntos y con la guillotina lista. Pero si hubiésemos sido fríos habríamos sabido que lo del martes en la noche iba a pasar.
Iba a pasar porque no hay fútbol, porque cuando parecía que el equipo levantaba, con una formación por primera vez repetida por tres partidos, cuando se venía de una goleada, de un empate con gusto a poco, uno pensaba que podría venir el repunte. Pero no hay fútbol.
El del martes en la noche debió ser el peor partido desde 2008, no recuerdo un desastre como este desde hace un buen tiempo, ni siquiera en la final maldita de junio pasado jugamos tan mal. No hubo un momento en que se dieran más de dos pases correctos seguidos, no hubo un instante en que no nos ganaran por velocidad o por fuerza. Los jugadores se veían cansados, no podían controlar el balón, uno piensa que puede ser la altura, pero a la altura un equipo medianamente malo se acostumbra a la mitad del primer tiempo.
Lepe debió renunciar en la conferencia de prensa, no clasificar era algo probable, pero de la forma que se perdió demuestra que el camino está más que perdido. Retrocedimos muchos años de evolución futbolística y lo más grave es que estamos colgando en el campeonato así que siendo bien frío difícilmente lleguemos a playoffs. Todo mal.
Cuento aparte lo de Saffa, es impresentable su trabajo, es impresentable la cantidad de lesionados que tiene el equipo y recién en abril, es impresentable que no trabaje en los calentamientos previos, pero ya se vuelve algo asqueroso que sea detenido por insultar a un policía y golpear a un pasapelotas, sin palabras, era para dejarlo allá y que se viniera a pata.
Tal vez no haya que esperar a Lepe hasta junio, probablemente el drama acabe antes y de la peor forma, eliminados en el 9º lugar por diferencia de goles del Apertura, crucemos los dedos...Todos queremos ser campeones, pero...




